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La conciencia del agua

Mil cosas hemos leído y escuchado acerca del líquido vital. Desde pequeños, nuestros padres nos decían que debíamos beberla, que era mejor para nosotros. En la escuela, nos enseñaban que no debíamos desperdiciarla, pues a futuro —uno que pensábamos muy lejano— el planeta donde vivimos podría quedarse sin agua, y nosotros sufriríamos graves y serias consecuencias. A pesar de que la educación que la mayoría hemos llevado ha hecho mucho énfasis en la importancia del agua, parece ser que no le hemos dado la relevancia adecuada hasta ahora.

A través del tiempo, el agua ha jugado un papel muy importante para los habitantes de la Tierra. Para empezar, el planeta está compuesto en un 71% de agua, misma que da vida inmediata a todo ser vivo. Ninguno de los acontecimientos que han sucedido en la historia se hubiera suscitado sin ella, y todo proceso, de cualquier tipo, la requiere. A diferencia de lo que muchos piensan, no está mal aprovechar los recursos naturales (el agua, en este caso particular). Lo que definitivamente es incorrecto, es explotar estos recursos al grado de llevarlos casi a la extinción. Un punto muy importante que todos debemos entender es que, por más que queramos hacer uso de la naturaleza a favor de nuestro desarrollo, el uso excesivo ocasionaría mucho más daño que beneficio alguno.

Si este factor ha ocurrido ya con algunos animales, ¿qué nos hace pensar que no podría pasar con el agua? Por eso, tratemos de pensar más allá de nuestras paredes de baño. Si queremos seguir teniendo lagos, ríos, mares, manantiales, o que sigan creciendo árboles y que el color de los bosques siga siendo ese verde vivo que tanto amamos, tenemos que dejar de desperdiciar el agua. Usémosla para lo que debe ser usada. Para rehidratarnos, para ayudar a nuestro cuerpo a andar. Con la tecnología y la infraestructura desarrolladas en la actualidad, el agua es bien aprovechada por la ciudades y sus sociedades, haciendo sus sistemas funcionales. Es útil para la limpieza, para la agricultura y hasta para generar energía.

Debemos tener en cuenta que el agua es de lo más valioso que existe. Ese “futuro lejano” que nos enseñaban en la primaria, la verdad ya no es tan lejano. El desperdicio de agua es un problema más grave de lo que se piensa, y está afectando de forma irremediable. No podemos reponer lo que ya está hecho, pero sí podemos hacer que se aproveche el agua de manera correcta y deje tomarse como un recurso más, como “sólo agua”. Es importante que tomemos conciencia y hagamos un compromiso social y ambiental, en el que todos cooperemos para mejorar la situación actual.

Actualmente, existen empresas conscientes del impacto que estos descuidos tienen y están incorporando en sus procesos, acciones que valoran el cuidado de los recursos naturales, como es el caso de FUENSANTA, que trabaja directamente con el agua de manantial, gestionando de manera adecuada los recursos, e introduciendo medidas para generar la menor cantidad de residuos posible. Como empresas, tanto como individuos, tenemos la responsabilidad —y la posibilidad— de cambiar el rumbo de las cosas. Es cuestión de eliminar el pensamiento de que “es sólo agua”.

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