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El deporte como antidepresivo natural

El cuerpo del ser humano fue diseñado para estar en movimiento constante, la Tierra, para explorarse.  Sin embargo, haciendo una reflexión rápida  podemos darnos cuenta de cuántas horas al día pasamos sentados frente a un monitor, en el tráfico, o simplemente en la sala de nuestras casas mirando el televisor, atados a una rutina. Esto no es del todo culpa nuestra, pues el estilo de vida de las personas va de la mano con el lugar en el que habitan. El ritmo de la ciudad, por ejemplo,  es muy apresurado, y generalmente no se tiene tiempo para nada más que para trabajar y generar ingresos. También es bastante caro, por lo que no hay manera de dejar de laborar en ningún momento si se quiere vivir bien.

La monotonía, las prisas y las presiones, suelen generar ansiedad y depresión en las personas. Es común ver a alguien de malas, desanimado, desgastado o un tanto triste. Y no, eso no está bien. Increíblemente, la solución más efectiva para todos estos males es hacer ejercicio.  La actividad física no sólo nos ayuda a controlar nuestro peso y conseguir una buena imagen, también funciona como antidepresivo natural. Mientras nos ejercitamos, el cuerpo libera sustancias químicas que mejoran el estado de ánimo, nos relajan y mejoran nuestra salud mental. Al favorecer la pérdida de peso, comenzamos a sentirnos mucho más plenos y a apreciar atributos que antes quizá no notábamos. También nos ayuda a dormir mejor, lo que impacta positivamente en nuestras actividades cotidianas. Reduce riesgos de enfermedades cardíacas, controla los niveles de azúcar e insulina en el cuerpo, y acelera el metabolismo.

Aunque todos estos beneficios son a nivel físico, la práctica de algún deporte o actividad física también se refleja en el bienestar interno. Al sentirnos bien por fuera y por dentro, logramos el equilibrio necesario para tener una vida feliz y saludable. Para que funcione, es necesario ser disciplinado y constante. Lo recomendable es hacer al menos 30 minutos de ejercicio al día, seis veces por semana, con un día de descanso absoluto. No siempre es necesario llevar una dieta estricta; una alimentación balanceada y evitar los excesos, debería ser suficiente para una persona que está siempre en acción. La hidratación también juega un papel muy importante para reponer el agua y los electrolitos perdidos mediante el sudor. Una buena opción para rehidratarse, son las bebidas isotónicas, los sueros, o el agua mineral natural, como FUENSANTA. La composición mineral de éstas contribuye a la digestión y nos ayuda en el proceso de recuperación que se vive después de una buena sesión de ejercicio.

Sentirnos mejor, sin duda, es decisión de cada quién. No obstante, una vez que nos ayudamos a nosotros mismos y cumplimos nuestros objetivos, podemos motivar a otros para que comiencen a cambiar también. Es cuestión de hacer pequeñas modificaciones en nuestra rutina, para obtener resultados positivos y llevar una vida más sana, en la que podamos disfrutar cada momento como merecemos.  ¡Mejoremos nuestra calidad de vida para que nuestro paso por la Tierra sea inolvidable!

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